Durante el Ramadán, los musulmanes deben elevar su sumisión espiritual y física a su fe mediante el ayuno. El ayuno está destinado a durar desde el amanecer hasta el anochecer durante un período de 29 o 30 días. Todos los días, al atardecer, se oirán cañones por toda la ciudad que indican que es hora de romper el ayuno con una comida llamada iftar. Otra comida, llamada suhoor, se come tradicionalmente en las primeras horas del día antes de que comience el ayuno.
No se espera que los no musulmanes ayunen durante el Ramadán en Oriente Medio. Sin embargo, no se les permite comer, beber ni fumar en público durante las horas de ayuno, pero son libres de realizar todas estas actividades en la privacidad de su hogar y en las áreas designadas. Se espera que los residentes y visitantes expatriados eviten llevar ropa llamativa, especialmente cuando visiten centros comerciales, hoteles, restaurantes o tiendas de iftar por la noche. Si bien esta regla de etiqueta se observa durante todo el año en Oriente Medio, es particularmente importante durante el mes del Ramadán.
Siempre que sea posible, se recomienda que las reuniones de negocios se celebren por la mañana durante el Ramadán, cuando es probable que los niveles de energía de las personas participantes sean más altos. También es mejor evitar viajes innecesarios antes de la puesta del sol, ya que durante esta época los musulmanes viajan a su lugar de destino para celebrar el iftar con la esperanza de romper el ayuno, lo que hace que el tráfico sea más pesado de lo habitual.