La innovación no se puede estandarizar.
Los programas de movilidad tienden a buscar la coherencia, con políticas y enfoques estructurados que buscan el control. Sin embargo, la realidad varía mucho. No hay dos organizaciones que funcionen de la misma manera, y las experiencias de los empleados también son diferentes.
Ahí es donde la innovación pasa de la escala a la adaptación. Los mejores programas reconocen dónde es necesaria la adaptación. Informes de organizaciones como Deloitte muestran que el futuro del trabajo depende de la flexibilidad y la capacidad de respuesta. La movilidad debe seguir a ese cambio.
El problema con «muéstrame innovación»:
Cuando la innovación se ve como algo que debe demostrarse, el enfoque a menudo se desplaza hacia la tecnología. Es visible y fácil de mostrar, pero tiende a promover soluciones que parecen innovadoras en lugar de aquellas que generan un cambio real.
La verdadera innovación se manifiesta en la toma de decisiones, la propiedad simplificada y mejores experiencias que no añaden complejidad. Con frecuencia es visible, pero no siempre de la manera esperada. Como destaca Simon Sinek, el progreso proviene de cambiar nuestra forma de pensar y actuar, no solo lo que implementamos.



